Aqua
«Aqua» es una novela que me llamó la atención por su portada. Ese majestuoso acueducto que define a una ciudad como Segovia, es tremendamente atractivo y que sea la imagen de la portada de un libro hace que este sea irresistible para todos aquellos que amamos la historia en general y nuestro patrimonio en particular.
«Aqua», de Aurelio González, sorprende por su amplitud. Lo que empieza pareciendo el relato histórico de una gran obra pública pronto revela todas sus capas: intriga política, asesinatos, venganzas, traiciones, ambición y secretos familiares. González no se limita a contarnos cómo se levantó el acueducto de Segovia: nos muestra el precio humano —y a veces sangriento— que tuvo erigir una construcción capaz de desafiar a los siglos.
La novela transita con soltura entre Segovia, donde la cantera y el campamento de obra son un hervidero de tensiones, y Roma, donde los últimos años del emperador Trajano están marcados por la incertidumbre de la sucesión. En ese ambiente denso, Adriano empieza a ganar terreno, y sus partidarios mueven hilos que afectan incluso a la distante Hispania.
Esa doble localización no es decorativa: lo que ocurre en Roma tiene consecuencias directas en Segovia, y viceversa. Las intrigas palaciegas se cuelan en la obra como un invitado que nadie ve llegar, pero que cambia por completo el rumbo de los acontecimientos.

La figura central de la narración es Lucio, un joven cantero que busca su futuro, pero cuya vida está atravesada por sombras que lo persiguen. Su pasado no es un simple telón de fondo: hay un crimen que lo condiciona, una herida que no ha cerrado y un enemigo que lo sigue de cerca sin él saberlo hasta que siente su aliento de hielo sobre él. La novela explora muy bien cómo la violencia no solo destruye, sino que también puede convertirse en motor, en combustible para sobrevivir o para caer todavía más hondo.
Gran peso de la narración caerá sobre Marco Claudio Luceyo. Este personaje aporta a la novela su mirada más técnica, racional y, al mismo tiempo, profundamente humana. Es el ingeniero enviado desde Roma para dirigir la construcción del acueducto, un hombre acostumbrado a cargar sobre sus hombros obras colosales y decisiones que afectan a miles de personas.
Luceyo representa a la perfección la mentalidad romana: disciplina, rigor, ambición y una fe casi religiosa en que la ingeniería puede ordenar el mundo. Pero Aurelio González no lo dibuja como un héroe perfecto; al contrario, muestra sus dudas, sus contradicciones y ese cansancio silencioso de quienes han vivido demasiado cerca del poder.
En él encontramos varios rasgos que le van a caracterizar. La política imperial, porque trabaja bajo el mandato de Trajano. Lo que construye no es solo una obra pública, sino también un gesto político en tiempos de transición. Huye de todo lo que significa poder pero no puede alejarse de su larga mano. La dimensión personal es quizá la más interesante: Luceyo es un hombre que ha sacrificado tanto por su oficio que empieza a preguntarse quién sería sin él. Su forma de relacionarse con Lucio —mezcla de mentor, superior y observador inquieto del pasado del joven— le añade una profundidad emocional inesperada que nos llenará como lectores.
Luceyo actúa como el puente entre Roma y Segovia, entre la teoría y la piedra, entre los intereses de los poderosos y las vidas de los trabajadores. Su figura hace que entendamos que el acueducto no es solo un monumento: es el reflejo de las tensiones, los sacrificios y las cicatrices de quienes hicieron posible su existencia.
La obra del acueducto no es un proceso pacífico. Entre los andamios y los trabajadores vamos a encontrar rivalidades, no solo profesionales sino, en algunos casos, también personales. Vamos a ser testigos de sabotajes y desfalcos pecuniarios que terminan de forma brutal y que nos van a hacer sentir que, por desgracia, no hemos cambiado tanto.
Lo que empieza pareciendo el relato histórico de una gran obra pública pronto revela todas sus capas: intriga política, asesinatos, venganzas, traiciones, ambición y secretos familiares.
En Segovia corren rumores, los cadáveres aparecen donde no deberían y nadie sabe en quién confiar. La venganza —a veces fría, a veces impulsiva— es una constante que atraviesa la historia, y lo que empieza como un proyecto imperial acaba convertida en una lucha personal entre varios personajes.
Uno de los grandes aciertos es que la novela no sacrifica el rigor histórico a pesar de toda esta carga emocional. La ingeniería romana, el funcionamiento de las canteras, el trabajo de los canteros y la organización de una obra de esta magnitud están narrados con una verosimilitud que engancha… pero el autor sabe interrumpir la explicación técnica con golpes narrativos muy bien dosificados. Vamos siendo testigos, capitulo a capítulo de como el acueducto va creciendo. El resultado es un equilibrio perfecto entre documentación, thriller histórico y novela de personajes.
Punto y aparte es el papel que juegan las mujeres en esta novela. Las hay de todo tipo pero todas fuertes y decididas. Stenna sea quizás la que juegue el rol más importante dentro de esta novela. Una hechicera indígena que teje el destino de muchos de los personajes de la historia. Temible para unos y una madre para otros. Fannia, personaje que para mí no ha significado mucho y que además no me ha convencido, con una relación particular con Stenna y amor de Lucio. Una mujer con mucho orgullo y que no se deja pisar pero que al final, cae en las redes del amor y se comporta como una absurda persona. Calpurnia es otro personaje de poca importancia, aparentemente, y es que esta mujer fue amiga de la infancia de Lucio en Roma y ahora ha vuelto a su vida mientras adivinamos como un personaje principal en los acontecimientos que se van a dar en Roma. Claudia es la hija de Luceyo, el arquitecto. Mientras el padre se muestra como un ser noble y racional, la hija es todo lo contrario. Una irresponsable vividora que no me ha enganchado para nada y que, en ocasiones, sus escenas me han echado para atrás. Una manipuladora sin remordimientos, sedienta de sexo y de placer.
En resumen…
«Aqua» es una novela más oscura y tensa de lo que parece a primera vista. Habla de construcción, sí, pero también de destrucción. Habla de ingeniería, pero también de secretos. Y habla de la época de Trajano, pero sin dejar de mostrar cómo las decisiones de unos pocos pueden provocar muertes y desgarros a miles de kilómetros de Roma.
Una lectura altamente recomendable para los amantes de novela histórica con ingeniería, ritmo, sangre, ambición y humanidad.
Podemos leer un fragmento de la novela en este enlace que ofrece Grijalbo en su sitio web.
FICHA TÉCNICA
| Título: | Aqua |
| Autor/a: | Aurelio González |
| Editorial: | Grijalbo |
| Páginas: | 592 |
| Año de edición: | 09/2025 |
| Precio: | 23,65€ Rústica / 9,49€ eBook |
| ISBN: | 978-8425371417 |
Fuente de la imagen de Aurelio González: penguinlibros.com









