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Las máscaras de Julia

Las máscaras de Julia, de Sandra Parente

«Las máscaras de Julia» es una novela que hay que leer. No solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta y por a quién decide escuchar. En ella, Sandra Parente nos devuelve una voz silenciada por la historia oficial: la de Julia, hija del emperador Augusto, una mujer condenada al exilio y al olvido.

Julia ha sido desterrada a una isla, apartada de Roma y de la memoria colectiva. De su caída en desgracia sabemos, al principio, lo que todos saben: rumores, versiones interesadas y juicios morales dictados desde el poder. Pero la novela arranca cuando su hija, Julia la Menor (Julila), se cruza con Ovidio, también castigado por el régimen, y este le lanza una advertencia que lo cambia todo: que no crea todo lo que se dice de su madre, porque muy poco es verdad.

A partir de ese momento, Julila inicia una investigación íntima y peligrosa sobre el pasado de Julia, sobre las razones reales que la condujeron al destierro. Para reconstruir su historia tendrá que recurrir a amigos, familiares y a personas que en algún momento formaron parte del círculo de su madre. Así, la novela se despliega como un relato coral, poblado de voces diversas y de personajes profundamente humanos, pertenecientes a distintos estratos sociales: desde lo más alto del poder hasta las capas más humildes de Roma. Todos tienen algo que contar, todos guardan una parte de la verdad… o de la mentira.

Las máscaras de Julia, de Sandra Parente

Poco a poco vamos conociendo a una mujer excepcional. Julia fue casada tres veces, enviudó en dos ocasiones, fue madre de cinco hijos —algunos adoptados por su propio padre— y sufrió la pérdida de varios de ellos. Una vida marcada por las alianzas políticas, las renuncias forzadas y el dolor. Julia es una mujer de muchas máscaras, obligada a aprender desde niña a sobrevivir en un mundo que nunca la miró con ternura. Despreciada desde la cuna por su padre, el divino Augusto, tuvo que obedecer unas normas dictadas por una Roma devorada por el poder, donde la familia imperial funciona como una «antropofagia del poder, canibalismo familiar como unas fichas comiendo a otras y desapareciendo del tablero del juego de ladrones: una tras otra hasta que solo queda una».

Augusto se presenta como el gran defensor de la República, el hombre que asegura haber devuelto a Roma sus viejas instituciones. Pero bajo ese discurso republicano se esconde, en realidad, un poder absoluto, casi monárquico. No hay corona, pero sí control; no hay rey, pero sí castigos ejemplares. Y Julia paga el precio de pertenecer a esa familia donde el afecto no existe y la libertad es una ilusión. Nunca fue libre, y aun así se la castiga como si lo hubiera sido.

Julila, mientras tanto, va uniendo las teselas de ese mosaico complejo que fue su madre. En esa búsqueda no solo descubre a Julia, sino que se descubre a sí misma: demasiado parecidas, demasiado cercanas en sus silencios, en sus renuncias, en los secretos que han aprendido a guardar para sobrevivir. La investigación se convierte así en un viaje emocional, en una forma de resistencia frente al relato impuesto.

Julia es una mujer de muchas máscaras, obligada a aprender desde niña a sobrevivir en un mundo que nunca la miró con ternura.

Uno de los grandes aciertos de la novela es cómo despoja a los grandes nombres de la historia de su pátina de bronce. Sandra Parente nos muestra a personajes como Augusto, Livia o Tiberio lejos del pedestal, sin heroicidad alguna. Aquí no hay figuras ejemplares, sino seres humanos movidos por el miedo, la ambición, la traición y la necesidad constante de conservar el poder y las apariencias. Todos llevan máscaras, y todos saben que quitárselas puede ser mortal.

Julia y Julila —Julia la Mayor y Julia la Menor, según las fuentes— no son solo víctimas. Son mujeres inteligentes, conscientes de las limitaciones que las rodean y obligadas a sobrevivir en un mundo donde su cuerpo, su conducta y su reputación son moneda política. La novela no las idealiza ni las convierte en símbolos vacíos, pero sí las devuelve al centro del relato histórico, allí donde durante siglos solo hubo silencio o desprecio.

Roma es, además, un personaje más de la novela: hermosa y despiadada a partes iguales. Bajo el mármol reluciente y la solemnidad de los rituales se esconde una ciudad cargada de silencios, con ojos y oídos atentos detrás de cada esquina, de cada puerta cerrada. En ese ambiente asfixiante, cualquier palabra mal dicha puede convertirse en una condena.

Con una prosa delicadamente cuidada y un sólido trasfondo histórico, «Las máscaras de Julia» nos habla de dos mujeres en la Roma del siglo I, pero también de cuestiones profundamente actuales: la manipulación de la memoria, la fragilidad de la verdad y el precio que se paga cuando alguien se atreve a levantar la voz. Es inevitable preguntarse, al cerrar el libro, cuántas Julias han quedado sepultadas bajo la historia escrita por los vencedores.

«Las máscaras de Julia» ha sido para mí una lectura absorbente y profundamente conmovedora. No solo por el rigor con el que se recrea la Roma imperial, sino por la delicadeza con la que Sandra Parente da voz a quienes la historia prefirió silenciar. Es una novela que pide espacio, que se lee con calma, que deja poso y que invita a mirar el pasado con otros ojos.

La recomiendo sin duda a quienes disfrutan de la novela histórica con alma, de los personajes complejos y de esas historias que, una vez terminadas, siguen resonando mucho tiempo después.

Desperta Ferro ediciones nos ánima a leer el primer capítulo desde este enlace en su web.

 

FICHA TÉCNICA

Portada
Título: Las máscaras de Julia
Autor/a: Sandra Parente
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 552
Año de edición: 10/2025
Precio: 25,95€ Rústica / 10,44€ eBook
ISBN: 978-8412984705

 

Sandra Parente

Sandra Parente

1980, Toulouse, Francia

De padres gallegos, nace en 1980 en Toulouse (Francia), donde crece hasta terminar la educación secundaria. Licenciada en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela, con especialización en Arqueología e Historia Antigua, finalizó los cursos de doctorado con un trabajo de investigación sobre la función de la esclavitud romana en el noroeste peninsular. Desde 2003 ha desarrollado su carrera profesional en numerosas excavaciones arqueológicas y ha dirigido cerca de un centenar de intervenciones, principalmente en la provincia de Pontevedra y en particular en Vigo, ciudad en la que reside.

Tras varios relatos, algunos de ellos premiados, publicó su primera novela, El rey de Nemi (2017), sobre la figura histórica de Calígula, y por la que recibió los Premios Hislibris a Mejor Novela Histórica y Mejor Autor Novel. Cultiva una novela ambientada en época romana con un sorprendente estilo literario que combina una narrativa rigurosa con una especial sensibilidad, y con hincapié en los avances de la historiografía actual para no reiterar tópicos y desmontar mitos históricos. La última novela de Sandra Parente es Las máscaras de Julia (Desperta Ferro Ediciones, 2025).

Fuente de la imagen de Sandra Parente: despertaferro-ediciones.com