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Aquellos días

Aquellos días, de Lucy Caldwell

«Aquellos días», de Lucy Caldwell, es uno de esos libros que no te esperas y con el que aprendes más de lo que quisieras. A través de una prosa suave y profunda, Caldwell nos sumerge en las vidas de una familia de Belfast que, como tantas otras, se ve golpeada por los horrores de la Segunda Guerra Mundial, y lo hace con una mirada tan íntima como respetuosa hacia sus personajes.

La historia se sitúa en Belfast en la primavera de 1941, en los días previos y posteriores al devastador Belfast Blitz, los bombardeos alemanes que arrasaron la ciudad. La guerra, sin embargo, llega no solo como un evento histórico, sino como un huracán de emociones que sacude a la familia Bell, transformando sus vidas cotidianas en un doloroso laberinto de pérdidas y cambios.

La familia está compuesta por Philip, el padre, médico en uno de los hospitales de la ciudad, una figura reservada y digna que, aunque profundamente comprometido con su trabajo, no deja de ser consciente del sufrimiento que lo rodea; Flora, la madre, una mujer marcada por una melancolía silenciosa, que guarda el recuerdo de un amor perdido y se enfrenta al crecimiento de sus hijos con una sensación de pérdida cada vez más presente. Audrey, la hija mayor, sensata y decidida, comprometida con un joven médico, Richard, parece ser la única que, en medio del caos, mantiene su compostura. Y luego está Emma, la hija menor, comprometida con la causa y que trabaja como voluntaria en una organización de primeros auxilios. Lleva un dolor más profundo, más oculto: su amor por una mujer que no puede compartir ni comprender, y cuya pérdida durante el bombardeo la deja rota por dentro.

Aquellos días, de Lucy Caldwell

Pero no solo ellas son las que viven esta transformación. Paul, el hijo de 13 años, es un personaje que refleja la transición de la niñez a la adolescencia en medio de la guerra. Flora observa cómo su hijo va creciendo, y siente, con una mezcla de tristeza y admiración, que quizás esa sea la última vez que duerme con él, que está dejando de ser el niño que una vez fue. La guerra acelera ese proceso de crecimiento, y en un acto de amor y protección, deciden enviarlo al campo, a la granja de una hermana de Flora, para alejarlo del peligro de los bombardeos. Es una despedida triste, marcada por la sensación de que ya nada será igual, pero también por el acto de salvaguardar la vida de su hijo, en medio de un tiempo de incertidumbre y desesperación.

La novela se mueve entre el antes y el después del bombardeo, mostrándonos a la familia en su vida cotidiana antes de la llegada del «Belfast Blitz». Aunque la guerra ya está presente, la ciudad parece vivir en una especie de tregua: todavía hay comida en las tiendas, aún se pueden plantar huertos en los jardines como parte de un esfuerzo gubernamental, y la vida continúa como si el peligro fuera una amenaza distante. Sin embargo, todo cambia con los bombardeos del 15 de abril de 1941. La ciudad se ve devastada en cuestión de horas. Más de 900 personas mueren y miles más quedan sin hogar. Es una catástrofe de proporciones inimaginables, y Caldwell no necesita caer en lo macabro para transmitir la angustia de ese momento. Basta con seguir a los personajes mientras buscan a sus seres queridos, se enfrentan al caos, y sobreviven a lo inesperado.

El relato de la autora, sin embargo, no se centra en las explosiones o en la violencia, sino en cómo cada miembro de la familia se enfrenta a su propio dolor. Flora, que ha visto a su hijo irse al campo, siente el peso de la ausencia en su pecho, como si esa parte de su vida ya estuviera quedando atrás. Emma, por su parte, lucha con el dolor de haber perdido a la mujer que amaba, y no puede compartir su sufrimiento con nadie. Audrey se enfrenta a la dura realidad de que sus esfuerzos por ayudar a los demás no la hacen inmune al miedo y la incertidumbre.

Es una catástrofe de proporciones inimaginables, y Caldwell no necesita caer en lo macabro para transmitir la angustia de ese momento.

Lo más hermoso de «Aquellos días» es que, a pesar de la tragedia que acecha a la familia protagonista, nunca pierde la capacidad de reflejar los pequeños momentos de compasión y ternura que dan sentido a la vida, incluso en tiempos de guerra. Los personajes están llenos de humanidad, de contradicciones, de silencios. Caldwell tiene el don de mostrarnos el dolor sin necesidad de exponerlo de forma explícita. La guerra, en su novela, no es solo la amenaza del exterior, sino un reflejo de los miedos, deseos y secretos de quienes la viven.

La novela tiene una estructura dividida en capítulos que cambian de perspectiva, lo que le da un ritmo dinámico. La prosa es suave y transmite las emociones de forma muy clara. Lo que podría haber sido una historia grandiosa sobre la guerra, se convierte en un relato de vidas fragmentadas, de familias desgarradas por el conflicto, y de sus esfuerzos por encontrar algo de paz en medio del caos.

«Aquellos días» no es solo un relato sobre el Belfast Blitz. Es una historia sobre la fragilidad de la vida, sobre el dolor de la pérdida, y sobre cómo los vínculos familiares, a pesar de todo, logran sobrevivir. Caldwell nos recuerda que la guerra no solo cambia las ciudades, sino que también deja huella en los corazones. Es una novela profundamente humana, llena de silencios y de momentos que no pueden ser expresados con palabras.

«Aquellos días», ha sido un grato descubrimiento.

 

FICHA TÉCNICA

Portada
Título: Aquellos días
Autor/a: Lucy Caldwell
Traductor/a: Marcelo E. Mazzanti
Editorial: Catedral
Páginas: 296
Año de edición: 02/2025
Precio: 20,90€ Cartoné / 9,49€ eBook
ISBN: 9788419722065

 

Lucy Caldwell

Lucy Caldwell

1981, Belfast, Reino Unido

Es una de las voces más importantes de la literatura irlandesa actual. Es autora de tres novelas, dos libros de relatos, diversas obras teatrales y dramas radiofónicos, así como editora de un libro de relatos cortos de autores y autoras irlandesas que es una muestra del estado actual de la literatura irlandesa.

Ha sido galardonada con el premio Dylan Thomas, Rooney Prize de literatura irlandesa o George Devine, entre otros. En 2018 fue nombrada miembro de la Royal Society of Literature.

Fuente de la imagen de Lucy Caldwell: lucycaldwell.com