Las tejedoras del mar
Nos encontramos a finales del siglo XIX, en O Berbés, en Vigo, junto al mar. Allí viven Delaira y su amiga Catalina, dos jóvenes cuyas familias están muy unidas. Sus madres, Lola y Leonor, son grandes amigas, y sus vidas, como las de tantas mujeres de la época, están ligadas al trabajo, a la familia y, sobre todo, al mar. Este es el escenario que se nos presenta en «Las tejedoras del mar», de Maica Gorgal.
Lola, la madre de Delaira, es considerada casi una viuda. Su marido marchó a las Américas intentando mejorar la economía familiar y durante los primeros meses envió dinero a casa. Después dejó de hacerlo y también dejaron de llegar noticias suyas. Nadie sabe qué ha sido de él. Quizá encontró allí una nueva familia, quizá decidió olvidarse de la que había dejado en España o quizá enfermó o murió. El caso es que nada se sabe de él y Lola ha tenido que continuar con su vida y sacar adelante a su familia.
Delaira y Catalina trabajan junto a sus familias arreglando las redes que utilizan los pescadores. Son redeiras. El olor a salitre, la brisa del mar, las vísceras de los pescados, las redes, los barcos… forman parte de su vida cotidiana. Sin embargo, Delaira, a pesar de haber nacido y crecido entre todo ello, no termina de sentirse cómoda en ese mundo. Ese olor tan característico de O Berbés no le gusta y sueña con poder salir de allí y conocer otra forma de vida.
Y tendrá la oportunidad de hacerlo cuando comienza a trabajar como camarera en un hotel. De repente entra en un ambiente completamente diferente al que conoce. Tiene que aprender unas normas, unas formas de comportarse y unos respetos que nada tienen que ver con los de su vida anterior. Hasta sus ropas serán diferentes. Será precisamente allí donde conozca a Arthur, un joven británico que llega todos los meses al hotel acompañado de su padre. Entre ambos comienza a surgir algo que, evidentemente, no voy a contar.

Creo que es mejor no seguir desvelando demasiado de la trama porque «Las tejedoras del mar» es una de esas novelas en las que merece la pena ir descubriendo poco a poco qué les reserva la vida a sus protagonistas.
Además de Delaira y Arthur, Catalina tiene un peso importantísimo en la historia. También aparece Mauro, su marido, aunque con un papel bastante menor. Y junto a estas dos jóvenes encontramos a sus madres, Lola y Leonor, dos mujeres que también forman parte importante de ese universo femenino que rodea la novela.
Leonor, la madre de Catalina, está muy ligada a las creencias y tradiciones de su tierra. En determinados momentos visita a la meiga, pero no lo hace por cualquier motivo, sino cuando considera que algo verdaderamente importante para su destino o para el de su familia está en juego.
La familia de Catalina es trabajadora y humilde, pero, sobre todo, es gente buena. Cuando acontece una desgracia son los primeros en ayudar, en abrir las puertas de su casa y en ofrecer lo que tienen a quien lo necesita.
Y precisamente las mujeres son fundamentales en esta novela. Son ellas las que llevan gran parte del peso de la narración. Mujeres trabajadoras, fuertes, constantes y valientes, mucho más de lo que ellas mismas saben o creen. Mujeres acostumbradas a sacar adelante sus casas y sus familias, a enfrentarse a las dificultades y a seguir caminando cuando las circunstancias no parecen dispuestas a ponérselo fácil.
Poco a poco vamos acompañando a Delaira y Catalina en sus vidas. Nos acostumbramos a ellas, las vamos conociendo, las queremos y empezamos a sufrir con sus problemas. Y entonces, cuando una está tan tranquila y completamente metida en la historia, Maica Gorgal decide romperme el corazón.
Sí, así como os lo digo.
En mitad de la novela me dejó boquiabierta, sin saber qué iba a pasar ni hacia dónde iba a dirigirse la historia a partir de ese momento y con el corazón sangrándome lágrimas. Menudo palo, Maica.
Pero seguimos leyendo. Y seguimos porque la autora todavía tiene mucho que contarnos.
Y precisamente las mujeres son fundamentales en esta novela. Son ellas las que llevan gran parte del peso de la narración. Mujeres trabajadoras, fuertes, constantes y valientes, mucho más de lo que ellas mismas saben o creen.
Entre otras cosas, a medida que avanzamos iremos acercándonos a un secreto que podemos llegar a imaginar. O eso creemos. Tendremos que esperar prácticamente hasta el final para conocerlo y entonces se nos pondrá una sonrisa en los labios. No solo por pensar que habíamos acertado, sino porque, en realidad, descubriremos que tampoco habíamos acertado. Es difícil explicarlo sin contar más de la cuenta: digamos que una parte de nosotros puede sospechar por dónde van los tiros, pero Maica todavía se guarda algo en la manga.
«Las tejedoras del mar» es mucho más que las vidas particulares de sus protagonistas. A través de ellas asistimos al final de un siglo y al comienzo de otro, y somos testigos de una sociedad que está cambiando.
La novela nos habla de la vida en O Berbés, de sus gentes y de sus costumbres. De la procesión de la Virgen del Carmen, de la religión que se respiraba entonces y de ese sentido místico que acompañaba muchos aspectos de la vida cotidiana. Religión, superstición y tradición conviven con absoluta naturalidad en un mundo en el que acudir a una meiga en busca de respuestas no resulta incompatible con las profundas creencias religiosas de sus habitantes.
Pero mientras unas costumbres permanecen, el mundo avanza. Y Vigo también.
Vamos viendo cómo llegan novedades que van transformando la ciudad y conectándola con el exterior, como el cable inglés primero y el cable alemán después. El puerto cobra una importancia enorme. Vigo se convierte en un lugar abierto al mundo, donde llegan barcos, mercancías, noticias y personas procedentes de otros países.
También asistimos a los cambios sociales. La nobleza va perdiendo poco a poco parte de su poder mientras una burguesía cada vez más fuerte comienza a ocupar su lugar. Encontramos ese contraste constante entre los de arriba y los de abajo, entre quienes tienen prácticamente todo y quienes tienen que trabajar cada día para poder sobrevivir. Las clases altas miran en muchas ocasiones por encima del hombro a quienes consideran inferiores. Las diferencias sociales pueden convertirse en barreras prácticamente imposibles de atravesar.
Es también el retrato de una España pobre que había enviado a sus hombres a Cuba y que recibió de vuelta a muchos de ellos perdidos, enfermos, mutilados o completamente marcados por lo que habían vivido.
Y el tiempo sigue avanzando hasta llegar a la Primera Guerra Mundial.
España no participó directamente en aquella contienda, pero eso no significa que la guerra pasara de largo. Y menos aún en una ciudad portuaria como Vigo. Los barcos que atracaban allí, los muelles, el movimiento del puerto y las relaciones con otros países provocan que el conflicto termine llegando también hasta sus habitantes. Vamos a conocer el precio que, de una forma u otra, tuvieron que pagar algunos españoles por una guerra que, en principio, no iba con nosotros.
Y, para que no falte de nada, «Las tejedoras del mar» incorpora también una trama de espionaje que me ha resultado muy interesante y que encaja perfectamente con ese ambiente portuario e internacional que va adquiriendo Vigo.
Por todo esto considero que estamos ante una novela histórica. Sí, por supuesto, por la época que atraviesa, pero especialmente por el retrato que hace de la sociedad y por todos esos cambios históricos, sociales y económicos que se van produciendo alrededor de sus protagonistas.
Pero para mí es, también, una historia de amor. O, mejor dicho, de amores. Amores imposibles, amores condicionados por las diferencias sociales, amores que tienen que enfrentarse a las circunstancias y al paso del tiempo. Amor, al fin y al cabo.
Y alrededor de todo ello está siempre Vigo y está siempre el mar. Ese mar que da trabajo y alimento, pero que también se lleva vidas; que comunica con otros lugares y que marca la existencia de quienes viven a su lado. El salitre, las redes, los pescadores, los barcos, los muelles y ese olor tan particular de O Berbés consiguen crear una atmósfera que prácticamente podemos respirar mientras leemos.
En resumen…
Me ha gustado bastante la novela. Maica Gorgal tiene una narrativa muy buena, sabe escribir y sabe cómo atraparnos con su historia. La lectura avanza con facilidad y consigue que nos impliquemos emocionalmente con sus personajes.
Y sí, hay malos muy malos y buenos muy buenos. Pero a mí esto me gusta. En mi opinión, o se es o no se es, pero no puedes quedarte a medio ser. Y aquí encontramos personajes capaces de mostrar una enorme bondad frente a otros que despiertan exactamente el sentimiento contrario. Esa dicotomía entre el bien y el mal funciona conmigo y, en este caso, he disfrutado también de ella.
«Las tejedoras del mar» es, en definitiva, un retrato de una época y de sus gentes. De mujeres trabajadoras y valientes, de familias humildes, de diferencias sociales, de emigración, de tradiciones, de una ciudad que se abre al mundo, de guerras que dejan cicatrices incluso en quienes aparentemente no participan en ellas y, por encima de todo, de amor.
He disfrutado mucho de esta novela y de sus personajes, de ese Vigo que va cambiando ante nuestros ojos y de unas mujeres que, sin considerarse heroínas, tienen mucho de heroicas.
Aunque todavía no le perdono a Maica Gorgal lo que me hizo a mitad del libro.
¿La habéis leído ya?
Si no, siempre podéis pinchar aquí y echarle un ojo a este fragmento que nos propone Ediciones B en su web.
FICHA TÉCNICA
| Título: | Las tejedoras del mar |
| Autor/a: | Maica Gorgal |
| Editorial: | Ediciones B |
| Páginas: | 496 |
| Año de edición: | 07/2026 |
| Precio: | 23,90€ Cartoné / 9,49€ eBook |
| ISBN: | 978-8466684729 |
Maica Gorgal
1966, Santa Comba (A Coruña), España
Licenciada en Filosofía y Ciencias de la educación, en la actualidad desempeña su labor como docente en Santiago de Compostela.
En el ámbito literario ha publicado varias obras tanto de narrativa como de poesía, y su talento ha sido reconocido con numerosos galardones. En 2021 recibió el XXII Premio Risco de creación literaria por la publicación en gallego de La Casa de la mina, una espléndida historia ambientada en la Galicia minera que vio la luz en castellano con una edición actualizada de la mano de Ediciones B. Ahora vuelve a las librerías con Las tejedoras del mar, una novela que brinda un precioso homenaje a las redeiras, esas mujeres que durante generaciones han tejido redes junto al mar.
Fuente de la imagen de Maica Gorgal: penguinlibros.com








